El futuro de los vehículos eléctricos son los carritos de golf, no Tesla

El futuro de los vehículos eléctricos son los carritos de golf, no Tesla

Cuando la gente piensa en vehículos eléctricos, piensan en Tesla. Pero si uno quiere escudriñar el futuro de los vehículos eléctricos, tiene que buscar en otra parte. A pesar de los intensamente brillantes informes de prensa, Tesla no es disruptiva, y tendrá problemas para escalar, ya que su objetivo es crecer. Sin embargo, sí existen por ahí empresas de vehículos eléctricos disruptivas; sólo hay que saber dónde buscar. Estas empresas se encuentran en la parte inferior del mercado, ignorado por la corriente principal, pero próspero en aplicaciones en las que los clientes no necesitan todas las características de un automóvil tradicional, o en aplicaciones específicas en las que los vehículos eléctricos se desempeñan mejor que los vehículos tradicionales.

Hay dos categorías de vehículos eléctricos disruptivos: los vehículos eléctricos de baja velocidad y los vehículos eléctricos utilitarios (EUVs). Los vehículos eléctricos de baja velocidad son vehículos de consumo construidos sobre plataformas sobre todo derivados de los carros de golf y vehículos todo terreno. Los EUVs viene en una amplia gama de tamaños y formatos, desde plataformas pequeñas, de poca potencia a camiones pesados de tamaño completo, pero todos funcionan con baterías y son impulsados por motores eléctricos. Los vehículos eléctricos de baja velocidad y los EUVs son actualmente inferiores a sus homólogos tradicionales en casi todos los sentidos. No pueden conducir muy lejos, ni ir muy rápido o transportar tanto peso. A primera vista, son ampliamente deficientes y ni siquiera cumplen con los criterios de rendimiento mínimos para la mayoría de los clientes.

Pero hay aplicaciones para las que estos vehículos son realmente más adecuados que sus homólogos tradicionales. Considere los vehículos eléctricos de baja velocidad y las comunidades de golf o los campus universitarios, por los que son mejor conocidos (en Estados Unidos, al menos). Para viajes cortos alrededor de una instalación o edificio, en realidad son más deseables que los coches; no emiten humos de escape ni contaminación acústica; son lentos, aumentando la seguridad de los peatones; y son baratos para comprar y para cargar. Las limitaciones de rango y confort no son factores importantes, ya que sólo son utilizados para viajes cortos y mientras hace buen tiempo. Los coches de tamaño completo resultarían excesivos para aplicaciones de este tipo.

Del mismo modo, los EUVs de pequeño formato están reemplazando cada vez más a los vehículos de reparto tradicionales de combustión en las ciudades congestionadas. Los camiones grandes son difíciles de manejar en las calles estrechas, el aparcamiento es casi imposible para ellos, y la constante necesidad de arrancar / parar acorta drásticamente la vida de sus componentes críticos, como el motor de arranque. Además, las principales ciudades de todo el mundo están empezando a cobrar impuestos de congestión para el acceso a los centros urbanos. Pero los EUVs son pequeños, lo que hace la navegación más fácil, así como el aparcamiento, mejoran su rendimiento en entornos en constante parada / arrancada, y están exentos de muchos impuestos de congestión porque no emiten ningún gas de escape. Mientras tanto, sus cortas distancias de recorrido, bajas velocidades y cargas útiles limitadas no disminuyen su valor porque las personas que utilizan estos vehículos ya no estaban viajando muy lejos o muy deprisa, ni transportaban mucho peso de buenas a primeras.

Esta no es la primera vez que vemos este patrón de disrupción en la historia; se ha observado antes en la disrupción de las palas de vapor por las palas hidráulicas y en la disrupción de los barcos de vela por los barcos de vapor. Inicialmente los barcos de vapor no eran ni fiables ni lo suficientemente rápidos como para reemplazar a los veleros en los viajes transoceánicos, pero su capacidad para navegar contra el viento, o cuando ni siquiera había viento, hacía de ellos una opción claramente mejor para el uso en canales y vías navegables interiores, donde la baja fiabilidad no era de hecho un problema ya que nunca se alejaban mucho de la costa. Con el tiempo, los barcos de vapor mejoraron. Crecieron en tamaño y velocidad, se hicieron más fiables, y poco a poco su rendimiento superó al de los barcos de vela. Estamos siendo testigos de un patrón similar con los vehículos eléctricos de baja velocidad y los EUVs.

Las primeras generaciones de vehículos eléctricos de baja velocidad eran básicamente carritos de golf que podían circular ​​por la vía pública. Con el tiempo, los fabricantes fueron añadido funciones adicionales, como puertas rígidas, equipos de música o calefacción y sistemas de desempañado. Del mismo modo, los EUVs están creciendo con aún más ahínco, aumentando su capacidad de carga e incluyendo aplicaciones como la compactación de basura o los mecanismos de volquete. Estas mejoras no parecen gran cosa en comparación con las características de los automóviles tradicionales y ese es exactamente el quid de la cuestión. Los vehículos tradicionales no están amenazados por estos vehículos, ya que son dramáticamente inferiores, pero cada mejora acerca el producto disruptivo a los requisitos mínimos de rendimiento de los clientes de gran mercado menos exigentes.

Mientras que los vehículos eléctricos de baja velocidad y los EUVs representan disrupciones de gama baja en los mercados desarrollados, funcionan como disruptores en mercado nuevos en economías emergentes. Mucho se ha hablado de los últimos problemas de rendimiento de Tesla en China, con muchos expertos declarando que el mercado chino no está aun preparado para los vehículos eléctricos debido a la infraestructura escasa y la congestión urbana que exacerba la ansiedad. Pero las personas que afirman esto se pierden el punto: China es en realidad uno de los mayores mercados de EV en el mundo, si uno sabe dónde mirar.

Sólo en 2013, los consumidores chinos compraron más de 200.000 vehículos eléctricos de baja velocidad, casi cuatro veces la producción acumulada de Tesla hasta el 2014, a partir de cientos de pequeños fabricantes. Estas ventas se pasan por alto, ya que se llevan a cabo en ciudades pequeñas, lejos de las salas de exposición de alto nivel de Shanghai y Pekín, pero la categoría está creciendo rápidamente. Los vehículos eléctricos de baja velocidad normalmente se venden por la mitad de lo que costaría un coche con motor de explosión y, como no están considerados como ‘coches de verdad’, además están exentos de costosas tarifas de licencia y registro.

A las personas que compran estos vehículos no les importa que ofrezcan unos rendimientos inferiores al de los coches tradicionales, porque de todos modos no podrían permitirse el lujo de adquirirlos. Sus únicas alternativas son los ciclomotores, las bicicletas, el transporte público o caminar, todos los cuales son claramente inferiores a un coche eléctrico. La sencillez de los vehículos eléctricos de baja velocidad también ha permitido a muchos fabricantes lanzar operaciones de pequeña envergadura y sin un gasto de capital significativo. Esto ha permitido una rápida mejora en el rendimiento de los fabricantes que introducen características “de lujo” como la dirección asistida o el aire acondicionado.

La disrupción de los vehículos eléctricos está llegando, pero no va a anunciarse con el lanzamiento de productos de alto nivel o con productos llamativos. En su lugar, trasladará lentamente a los jubilados hacia y desde el bingo, proporcionará transporte barato a miles de personas en los mercados emergentes, y entregará los paquetes sin contemplaciones a los londinenses y neoyorquinos. Con el tiempo, los productos seguirán mejorándose y las características que son impensables hoy serán estándar en el futuro.

La limitación fundamental de la disrupción de los vehículos eléctricos en el extremo más bajo del mercado de automóviles tradicional es el rendimiento de las baterías, pero los costes de estas están disminuyendo cada día. A medida que la tecnología de la batería mejore y los costes sigan disminuyendo, los vehículos eléctricos de gama baja atraparan rápidamente a sus competidores tradicionales. Las marcas de vehículos tradicionales no pueden estar seguras de cómo o qué añadirán estos fabricantes a sus vehículos eléctricos para sumarse a sus mercados, pero pueden saber con absoluta certeza que estos pequeños ‘disruptores’ están motivados a hacerlo.

Traducción del Artículo de la ‘Harvard Business Review’ https://hbr.org/2015/05/the-future-of-electric-vehicles-is-golf-carts-not-tesla publicado en Mayo de 2015 por Thomas Bartman

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